En la Audiencia Nacional se va a juzgar a 42 cachorros de ETA. Aprendices de terrorista, pero versión cutre, que se enfrentan a penas de entre 10 y 112 años de privación de libertad. Y sus abogados han conseguido aplazar el juicio unos días, aduciendo defectos de forma, y manifestando que no han podido preparar suficientemente la defensa.
Preparar suficientemente la defensa, no. Pero desde luego, preparar concienzudamente el show mediático sí, porque de lo que sí tuvieron tiempo es de preparar camisetas en que podía leerse "Defensa de los derechos políticos y civiles. Juventud adelante".
Y el espectáculo más lamentable lo han puesto estos gili-----s del Gobierno Vasco, que han mandado dos "observadores" porque se cuestionan que las garantías procesales sean escrupulosamente cumplidas en la Capital del Reino. Por suerte, nuestro sistema jurisdiccional es lo suficientemente maduro y evolucionado como para pasar la criba más exigente de cualquier observador internacional. Pero tengamos presente siempre que no se trata de observadores internacionales, sino funcionarios del estado de segunda que están malgastando el dinero del erario público español en velar por los intereses de los etarras y su entorno.
¡Pero por el amor de Dios! ¿Cómo consiente Zapatero que un subordinado jerárquico de su Gobierno se pavonee ante la Audiencia Nacional cuestionando las bases de nuestro sistema, cual inspector de la ONU ante un tribunal de una república bananera?
Y luego está el tema de Moratinos, que no da pie con bola. Pero de eso casi mejor no hablamos...