Increíble pero cierto. El cantautor uruguayo Jorge Drexler fue nominado a los OSCAR's de la Academia por su canción "Al otro lado del río", perteneciente a la BSO de la película Diarios de Motocicleta.
Hasta ahí, todo correcto. Por primera vez un nominado en habla hispana. Todo alegría y esperanzas.
Pero entonces ocurre el esperpento. Durante la gala de entrega de los premios, los autores o intérpretes originales de las canciones nominadas ejecutan en directo ante la audiencia sus piezas. Pues bien, la Organización del Evento decide unilateralmente su intención de que no sea Jorge Drexler quien cante su propia canción, puesto que manifiestan que éste no tiene lo que aquí podríamos traducir como alto caché, y sin tan siquiera tener las agallas de decírselo a la cara, ofrecen la ejecución de la misma a Enrique Iglesias. Éste, muy acertadamente desde mi punto de vista, declina la invitación y manifiesta que debe ser su autor, quien la ha compuesto y cantado, el que la ejecute en el Kodak Theatre.
Entonces acuden a Santana, a quien ofrecen tocar la música, y quien acepta, y después se dirigen a Antonio Banderas para que ponga la voz. Y éste acepta.
Cierto es que Banderas no es cantante y está un poquito al margen del asunto, pero es muy feo que nadie, sea latino o yanki, acepte cantar la canción de un genial Jorge Drexler, relegándole a un segundo plano. Pero no sólo por la vergüenza que supone ese hecho a título personal y que dice bastante poco en favor de quien la cante, sino porque el público nunca conocerá la canción que realmente ha sido nominada, y que lo ha sido precisamente por ser interpretada de la forma en que Drexler lo hace, y en cambio verá una versión comercial creada por y para la Factoría de Hollywood.
Muy ácidas las declaraciones de Drexler. Y coincido plenamente. Para Hollywood parece que los latinos somos de quita y pon.
Más información sobre este vergonzoso acontecimiento:
Cadena 100.
La Opinión Digital.