No se trata de ir de "sobrao". Ni mucho menos. Aunque hay buena parte de ello.
¿Nunca has tenido la sensación de que tu trabajo se te queda pequeño?
Pues a mi me está ocurriendo. Llegas a la oficina y, como eres "teóricamente" el último de la fila, pues tus responsabilidades son mínimas, y generalmente sus tareas también. Y seguramente has llegado a tener más conocimientos y mejor manejo de los equipos, los recursos, el archivo, etc, que algunos de tus compañeros de la plantilla de la entidad. Pero claro, tú eres el "ETT" y tu corta aunque intensa y productiva experiencia anterior no sólo no se valora, sino que ni siquiera es mínimamente reconocida y tenida en cuenta.
Lo realmente jodido es que en el proceso de selección interno de la empresa para dejar la 2ª división - la ETT-y pasar a 1ª - la propia entidad-, se te diga que no das el perfil. ¿Qué no doy el perfil? ¡Vamos hombre, no me jodas! A estas alturas de la película...
Y entonces un día descugres que un cajero ya no tiene secretos para tí, que manejas el terminal con mayor soltura de la que creíste nunca que tendrías -el primer día es muy malo en cualquier trabajo-, que la operativa diaria es tan sencilla que la haces con los ojos cerrados.. y te aburres. Sí. Te aburres. Porque has superado tu puesto de tabajo. Ya no tienes esa tensión del primer mes por cometer un error - entre otras, claro está, porque ya sabes cómo subsanarlo sin que haya nada que lamentar-, ya no te asusta el contestar el teléfono, ya no te asusta improvisar e ir descubriendo sobre la marcha el funcionamiento de algunas aplicaciones que nadie se molestó en explicarte porque nunca creyeron que pudieras necesitar usarlas, ya no le tienes miedo a ser tajante o generoso con un cliente cuando las circunstancias así lo requieren , ni de echarle una bronca tú a él -porque el cliente no siempre tiene la razón-, llegado el momento...
Y por supuesto le pierdes el respeto al cuadre. De hecho el cuadre ha dejado de significar un mundo para tí. Porque tú lo dominas y sabes que no vas a descuadrar. E incluso si eso ocurre, sabes que lo resolverás en un noventa y tantos por ciento de los casos - los mismos que los trabajadores de "1ª" de la Entidad-. Y sin falsa modestia. "Porque yo lo valgo".
Has conseguido ser tú el que domina el puesto de trabajo, y no al contrario. Y te das cuenta de que podrías asumir más responsabilidades o realizar tareas mucho más complicadas y que estás capacitado para ello. Pero ves que las posibilidades de que eso ocurra son realmente mínimas.
Has superado a tu trabajo y sientes que estás listo para marchar y dejarlo atrás, siempre en busca de algo mejor... llegado el momento.